Santaelisabeth

El Oficio Divino

  • Un Directorio del Oficio Divino:

    En los textos más primitivos,Opus Dei, “La Obra de Dios”, designa toda la vida espiritual del monje. Luego, poco a poco, se fue limitando el alcance de su significado, hasta denotar tan sólo la vida de oración organizada en torno a la lectura de la Palabra de Dios, la salmodia y la plegaria silenciosa. Es el sentido que tiene en la Regla. Esta no solo da a la “obra de Dios” una marcada preferencia sobre todas las otras ocupaciones del monje (RB 43,3), sino que dedica a reglamentarla casi una septima parte de su contenido.

    Al grupo de capitulos sobre la doctrina ascetica sigue un bloque relativo a la oración. Esta sección aparece sin introducción ni preparación de ninguna clase, ni texto alguno de la Escritura que ilustre lo que va a seguir. Por otra parte, su vocabulario y estilo difieren notablemente del usado en el resto de la Regla; abundan en estos capitulos (sobre todo del 8 al 18) vocablos y modismos del latin vulgar. Ello induce a pensar que nos hallamos ante un texto anterior a la composicion de la Regla. La suposición se ve confirmada por el capitulo 47, que es una mera adicción al grupo para aclarar ciertos pormenores que habian quedado indeterminados, así como también por los titulos de los capitulos que integran la sección donde no aparece ni una sola vez la expresión Opus Dei con que se designa al oficio divino en otros pasajes de la Regla.

    Su actual división en capitulos resulta bastante inadecuada. Un estudio minucioso por el P. Garriga, ha demostrado que los capitulos podrian reducirse a cinco, incluso a menos. Dichos titulos se intercalaron, no al mismo tiempo, sino en diversas ocasiones y por obra de diversas manos, sin tener en cuenta los ya existentes. Así, por ejemplo, los actuales capitulo 9 y 10 formaban primeramente uno solo; el titulo del 8 no tiene sentido alguno sino refiriendolo al contenido del grupo 8-10. Parece incuestionable que los capitulos 8-14 forman un sólo bloque, al que conviene perfectamente el titulo de “los oficios divinos por la noche”, que debió ser el primitivo; su actual división destruye su unidad. Los capitulos 16 y 17 forman otro bloque compacto, mientras que el 15 podría añadirse sin dificultad al grupo anterior, como el 18 al formado por el 16 y 17. En suma puede darse casi por seguro que la sección relativa a la ordenación del oficio divino constaba primitivamente de dos partes: los oficios durante la noche (c.8-15) y los oficios durante el día (c.16-18); y es probable que en realidad los capitulos 8-18 formaran un todo desprovisto de titulo o con un titulo diferente al actual.

    Lo que parece bien establecido es que para estudiar esta sección liturgica de la Regla hay que prescindir de los titulos de los capitulos. La importancia de este texto resalta de su mismo volumen, del cuidado minucioso con que reglamenta cada una de las partes del oficio y del lugar preeminente que ocupa en la Regla, inmediatamente despues de la sección doctrinal y al frente de la parte legislativa.

  • Aunque San Benito siente una infinita veneración por la “obra de Dios”, siempre práctico, no duda en desplazar las horas canónicas respecto a sus tiempos exactos cuando las circunstancias de la vida lo exigen. Las otras actividades del monje tienen también su peso: el trabajo es necesario para procurarse el sustento, y la lectio divina representa un alimento insustituible para el alma. Además, no debemos tensar el arco en demasía si no queremos romperlo. La necesidad y la discrecció, que no la desidia ni la relajación, son determinantes en este punto. Alabar a Dios comunitariamente constituye un deber para los cenobitas; pero el “marco sagrado de los tiempos de oración”, admite para San Benito, cierta flexibilidad.

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Written by santaelisabeth

diciembre 13, 2007 a 5:32 pm

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